viernes, 20 de marzo de 2015

¡Toc, toc!




No sé si hay alguien por estos lares, y no soy muy dada a la autopromoción, pero por exigencias del guión vengo a contaros que ya tenemos portada, que el poemario está a puntito de salir del horno, gracias a Ediciones Camelot, y que en breves tendrán lugar 2 presentaciones del mismo (en el Ateneo de Villaviciosa y en LibrOviedo, ambos en Asturias).

sábado, 24 de enero de 2015

Su magia.

Imagínese que su espalda
es como un gran tatuaje
de una jaula abierta
de la que salen a volar
-o a vivir-
los pájaros encerrados,
pero sin tinta.

Que mirar a sus ojos
fue el primer abismo
que no me dio miedo,
porque no había vacío:
estaban llenos de todo.

Son vida sus ojos.

Es luz su sonrisa.

Ya sabe,
como lo único que puedes
quedarte mirando
aunque el mundo alrededor
no pare de moverse.

Ha tomado mis manos
en las suyas
y, de repente,
era agosto en pleno invierno.

Ha sido capaz de hacer magia:
me he quedado (embobada) mirándole
y le juro que el tiempo se detuvo.

Me abrazó
y el mundo se desvaneció por completo.

Fue mi trinchera:
me dio paz cuando toda mi vida es guerra.

Resulta que es verdad que el amor
es el cuerpo donde te quieres quedar para siempre.

Por mi parte, sólo puedo decir que
apoyé mi cabeza en su pecho
y supe que estaba en casa.

jueves, 15 de enero de 2015

Que no maten la libertad de expresión.

Que no maten la libertad de expresión.

Que las ideas vivan a través de ti.

Que, cuando ya no estés,
hayan sido tan geniales
que puedan vivir por siempre.

Que te vuelvas sordo a lo que no quieres oír.

Que seas libre para decir lo que piensas.

Que seas libre para hablar.

Y, aunque el resto no esté de acuerdo contigo,
que defiendan tu derecho a decirlo.

Que el mundo no te calle,
pero que seas capaz de escuchar lo que tiene que decir.

-Recuerda:
no se trata de que el auditorio te aplauda,
sino sólo de comunicar-.

Que el respeto funciona en dos sentidos.

Que la lengua
-o la tinta con tu mano-
la muevan las neuronas.

Que las injusticias no mueran en bocas cerradas.

Que la libertad no muera en tu garganta.

Que tu honor no se limpia con sangre.

Que ya lo cantaba Fito,
"menos mal que con los rifles
no se matan las palabras".

martes, 18 de noviembre de 2014

La gente de este país.

Bebés asesinados
en las vías del tren,
perros ahorcados
en las ramas de un árbol,
vagabundos que no se despiertan
de su noche de cartón,
lanzamientos
-que no desahucios-,
protectoras y ONG's desbordadas,
corruptos en las calles
mientras la gente se muere de hambre.

¿Qué estamos haciendo mal?
¿Dónde vamos a ir a parar?

Nadie mira alrededor,
cortinas de humo
a todo lo que suponga dolor
-…de otros-.
Hay gente que sigue impasible,
no se mueve,
no le importa,
         ellos se lo habrán buscado.

A veces, lo peor de este país es su gente.


         Pero no desesperéis,
         sé que esos hijos de puta no van a ganar.
Se les acaban las excusas.


También están los buenos,
también hay personas
que a cada gota de dolor
le ponen su granito de arena.
Y sé que son los más.
Sé que no van a parar.

         No se van a dejar pisar.


A veces, lo mejor de este país es su gente.

domingo, 16 de noviembre de 2014

De heridas y cicatrices.

Dueles,
y así se diferencia
la herida
de la cicatriz.

Todavía picas,
aún sangras,
no puedo tocarte con
las manos manchadas
-no vaya a ser que me infecte,
amor,
y a ver con qué fuerzas
soporto ese dolor-.

Serás cicatriz
aunque comience las historias
del fondo de mi copa
con la nuestra
y me resigne con cualquier amante
de una noche
porque sé que no puede haber más.

Serás cicatriz,
entonces,
cuando busque en otros
un refugio de montaña
mientras pasa la tormenta
-que es este vacío golpeándome
para recordarme que sigue ahí-
y grite tal vez tu nombre
en un orgasmo
o me sepan a ti los arañazos.

Serás cicatriz
cuando me vista
e invente cualquier excusa
que me saque de la casa
         -o de la cama-
de un extraño,
porque ya nada me ata a nadie
y llevo una navaja en el alma
por si alguien decide quedarse.

-Te lo había prometido,
con la certeza de las únicas promesas verdaderas,
que son aquellas que no se cumplen:
después de ti no habría nada-.

Serás cicatriz en los polvos vacíos,
en las miradas a los enamorados,
en las respuestas al
¿y tú para cuándo?
-como si fuera una obligación
vivir con los demás-,
en mis nunca más,
en los poemas que te escriba.

Serás cicatriz
aunque me desgarre
de cuando en cuando
-cada vez menos, lo juro-,
aunque grite en sueños tu nombre,
cuando tu recuerdo
no queme mis entrañas,
cuando pensarte
sea sólo una brisa polar
en medio del verano,
una ráfaga
sutil,
rápida.

Y luego nada.

Serás cicatriz, amor,
porque todavía eres herida.

martes, 11 de noviembre de 2014

Amor en redes sociales.

No entiendo el amor en redes sociales,
que en ciento cuarenta caracteres
no cabe todo este amor
y Facebook no está hecho
para historias prolongadas:
corta cualquier estado un poco más largo de la cuenta
-y la única mano arriba que quiero
es la tuya sobre mí-.

No cuentes a los cuatro vientos que me quieres,
mejor dímelo al oído,
que no hay mejor motor que tu aliento
para encenderme
y tú, tan cerca,
cómo decirte,
vuelves un instante la fotografía más nítida,
de esas que no necesitan filtros
-pero mejor-.

Que me gusta ver entre risas
esos intentos locos de conquistarte
y ponerme loca de celos
hasta que vuelves a buscarme.
O escuchar a los demás:
pues no se querrán tanto...

Lo que pasa es
que yo te quiero de dentro a fuera
y no de fuera a dentro
como quieren los necios
-y mi único límite está en ti-.

Deja que escriba sólo cuando no estás,
con esta forma absurda de desnudarme el alma,
y así no viole nuestra privacidad
por cualquier me gusta barato,
porque entonces
¿qué nos quedaría?
Si ahí lo cuento todo,
me sobra la poesía.

Y no.